jueves, 1 de mayo de 2014

viernes, 21 de marzo de 2014

martes, 18 de febrero de 2014

February 18, 2014 at 12:15PM HORA DE COMER... Buen provecho para todos de parte de LA COLMENA DE VENEZUELA... con los mejores productos para todas tus comidas

via Facebook Pages http://ift.tt/1hcUvpF

Son las February 18, 2014 at 10:00AM es hora de comprar en La Colmena de Venezuela... el Punto para tus Comidas. http://ift.tt/19MQGk4

via Facebook Pages http://ift.tt/1hcUvpF

Esperamos tengas un gran día hoy... February 18, 2014 at 09:00AM Gracias por seguirnos

via Facebook Pages http://ift.tt/1hcUvpF

El triunfo de las revoluciones de colores depende de la debilidad interna del gobierno o de su incapacidad de entender lo que está en juego y de no proceder con firmeza ante los desestabilizadores. Lo que viene planeando la oposición venezolana desde el 14 de abril es lo que algunos han llamado “revolución de colores”, pero que en realidad pudiera denominarse como la táctica perfecta del imperio norteamericano para oprimir a los pueblos. Según el destacado intelectual y articulista Renán Vega Cantor, el primer caso de una pretendida revolución de color, que en verdad fue una contrarevolución, se presentó en 1989 en la antigua Checoslovaquia cuando los disidentes y opositores sustituyeron el gobierno existente mediante una maniobra que denominaron la “revolución de terciopelo”. Los personajes que dirigieron el hecho rápidamente mostraron su verdadero rostro y convirtieron a la República Checa en un país incondicional a los intereses de Washington y al capitalismo. Luego, se han presentado, en forma otras revoluciones coloridas. Entre las exitosas se pueden mencionar la Revolución Bulldócer del 2000 en Serbia (un nombre poco vistoso que al parecer se originó por el papel que desempeñaron los choferes que manejan este tipo de vehículo), la Revolución Rosa en Georgia en el 2003, la Revolución Naranja en Ucrania en el 2004 y la Revolución de los Tulipanes en Kirguistán en el 2005. Entre las fracasadas están la Revolución Blanca en Bielorrusia, la Revolución Verde en Irán y la Revolución del Twiter en Moldavia. Todos estos acontecimientos tiene varios factores en común, casi que el mismo guión: los movimientos que impulsan este tipo de movidas denominan democráticos, liberales y enemigos de la dictadura. También es que estas “revoluciones coloridas” no cuentan con el apoyo de las fuerzas armadas, como en los golpes de estado clásicos, por lo que dan la impresión de que son derrocamientos liderados por jóvenes desarmados que enfrentan a un régimen supuestamente opresor. La trampa es la siguiente: hacen creer a los pueblos que los jóvenes encargados de liderar las protestas son despolitizados y que se encuentran repudiando a un mal gobierno. Entonces entran el juego los medios más despreciables como CNN, El Nacional, El Universal, Tal Cual y muchos otros, contando las redes sociales, para iniciar una campaña mediática para presentar a los “revolucionarios” como un nuevo frente social que propaga la justicia y la paz, mientras al mismo tiempo cataloga como dictatorial y autoritario al gobierno que se pretende sustituir. Por supuesto, que en todo este plan de las “revoluciones coloridas” aparece la mano macabra del Imperio Estadounidense que es experto en operar por medio de varios instrumentos como: financiación a dirigentes y movimientos universitarios, la creación de ONG de fachada, que reciben cuantiosos fondos de la USAID y de la CIA, y la entrada en escena de otras ONGs internacionales, entre las que sobresalen las del especulador George Soros. No caer en la trampa Renán Vega Cantor señaló que estas famosas “revoluciones de colores” casi siempre son guiadas por jóvenes clase media, que usan lenguajes revolucionarios basados en la justicia social para engañar a las masas. “Las revoluciones de colores en realidad son una orquestada maniobra de desestabilización política que tienen un guión preestablecido, que no por casualidad cuenta con un texto de cabecera que fue redactado por el estadounidense Gene Sharp del Albert Einstein Institution y que se titula De la dictadura a la democracia. Este constituye un manual del Perfecto golpe de Estado. El triunfo de una revolución colorida depende de la debilidad interna del gobierno atacado o de su incapacidad de entender lo que está en juego y de no proceder con firmeza para rechazar las maniobras desestabilizadoras. Su objetivo, como se evidencia en los países en donde han triunfado, es el de implantar un orden por completo favorable y proclive a los Estados Unidos, a la Unión Europea y a la OTAN”, escribió Vega. Después del golpe qué Cuando los jóvenes de estas revoluciones falsas logran sus fines y tumban a un gobierno post-socialista, inmediatamente muestran sus verdaderas intenciones; se les ve la costura pues: “incurren en peores niveles de corrupción de los que denunciaban, aplican a rajatabla los dogmas neoliberales y abren las puertas de sus países a las multinacionales de los países imperialistas. Con esto queda claro que no constituyen ninguna revolución, sino que simplemente se han apropiado de esa palabra, quitándole su sentido radical, para presentarse como los portavoces de un sentimiento de descontento y rechazo ante un determinado gobierno”, explicó Vega. El colmo es que estos golpes disfrazados de medidas pacíficas son expertos en aplicar medidas antipopulares respaldadas en la violencia bruta, como se ha demostrado en casos como el de Georgia o Serbia. En Venezuela no podrán El guión de la revolución de colores lo intenta aplicar la extinta Mesa De la Unidad. Ha puesto como carne de cañón a unos jóvenes desorientados que se hacen pasar por estudiantes, pero que en realidad, no son más que los serviles de Leopoldo López, María Corina Machado, Capriles Radonski y otros tantos que se han dedicado a despreciar al pueblo de Venezuela. Las huelgas de hambre, los montajes mediáticos, las matrices de opinión en contra del gobierno, la guerra de Twitter y Facebook liderada por los rumores, los discursos agresivos y mentirosos, la inflación inducida por los grandes empresarios y muchas otras medidas impulsadas por la derecha son parte de un plan desestabilizador. En Venezuela la revolución seguirá siendo roja rojita, como lo ordenó el comandante Chávez. El pueblo no compra a los colores del imperio, de la desidia, de la mentira. Al pueblo no lo engañan las empresas mediáticas. Maduro sigue la revolución emprendida por Chávez y sigue trabajando por consolidar el socialismo en Venezuela. El imperio y sus serviles presentan sus guiones, pero el pueblo decide construir su propia historia: roja rojita, revolucionaria y cargada de justicia social.

via Facebook Pages http://ift.tt/1hcUvpF